jueves, 31 de octubre de 2019

Calaveras y calabazas... Halloween y Todos Santos


Por María Elena Reynaldos-Estrada


Cada año, desde que yo recuerde, al acercarse las fechas conmemorativas de ‘Todos Santos’ y ‘Fieles difuntos’ se escuchan, en nuestro país, voces alertando sobre “la pérdida de identidad” que amenaza a México porque a finales de octubre hay quienes se disfrazan de brujas y de fantasmas.

Resulta absurda la defensa de la cultura propia enfrentándola sistemáticamente (según la temporada) con aspectos culturales ajenos a lo nuestro, porque todos esos argumentos contradicen la tendencia creciente (regional y global) a promover la comunicación intercultural, el entendimiento entre los pueblos, la comprensión de la diversidad, partiendo del principio de que ninguna cultura es mejor ni peor que otra, son simplemente DIFERENTES… aunque a veces no tanto:

Imaginemos que en algún lugar de un país “anglo” un grupo de niños, enterados de la costumbre mexicana de hacer ofrendas a los difuntos buscan en Internet la foto de un ‘altar veracruzano’, consiguen lo necesario para hacerlo igual -o semejante- y lo instalan en el patio de su escuela o de su casa. Imaginemos que el interés les ha surgido después de haber visto “Coco” -la película- por la que conocieron la creencia popular de nuestro país de que los muertos vienen al mundo de los vivos (de los últimos días de octubre, hasta los dos primeros de noviembre) para recoger la ofrenda que les hemos preparado .

Supongamos que estos niños de otro país descubren también que esta costumbre es muy semejante a la de los antiguos celtas quienes pensaban que, cada año, a finales de octubre, había que disfrazarse de espectros para guiar a las almas de los difuntos hacia la salida de los pueblos, en el día de Halloween, palabra derivada del equivalente celta All Hallows Eve (Víspera de Todos Santos) Por cierto, otros elementos comunes a las dos costumbres son: las calaveras, las calabazas y los cirios o veladoras … ¿Habría “alguien”, en aquel hipotético lugar que se atreviera a criticar a estos niños por celebrar el All-Hallows-Eve, a la manera mexicana de la Fiesta de Todos Santos?

Yo no veo amenaza alguna a la identidad cultural ni percibo que una tradición excluya a la otra. Hasta hoy NO ha sucedido que la celebración del  “Día de Muertos” se debilite, más bien su celebración se ha fortalecido con nuevos elementos, como las procesiones de Catrinas que tienen pocos años de celebrarse, pero que están integrandose a la tradición de estas fechas.

Conclusión: dejemos que nuestros hijos y nietos se disfracen como quieran para celebrar Halloween... también permitamos que cooperen en la preparación de las ofrendas, para los fieles difuntos de nuestras familias.

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