Translate

viernes, 15 de septiembre de 2017

Fiestas Patrias

"La Independencia de México" fragmento del mural de Juan O'Gorman, en el Castilo de Chapultepec



A pesar de los pesares... ¡VIVA MÉXICO! 
Por
María Elena Reynaldos-Estrada

El texto que comparto hoy, 15 de septiembre de 2017, lo escribí hace 8 años para el semanario Xalapeño “Punto y aparte”. Era el tercer año de gobierno de Felipe Calderón y una gravísima crisis económica azotaba a los EEUU y Europa, pero con efectos leves sobre México y América Latina, aunque por otro lado la grave situación de violencia e inseguridad que hoy alcanza magnitudes extremas, empezaba entonces a hacerse notar, acompañada de campañas de rumores falaces que contribuyeron a una percepción social distorsionada, asignando todas las “culpas” al “gobierno”. Van abajo pues, esos decires míos del 2009, esperando que hoy tampoco se hagan realidad los rumores que estén corriendo... ¡Vale! 
- - - - - - 
Escribo estas líneas al alba del 16 de Septiembre (2009) recordando que en un amanecer semejante a éste, don Miguel Hidalgo y Costilla, cura de la Parroquia de Dolores, en Guanajuato, arengaba a los fieles que acudieron al llamado de la primera misa de aquel domingo de 1810.

Me afano buscando en la Internet para confirmar lo que muchos esperábamos y que, en parte, ya habíamos corroborado en la televisión a la hora del Grito: absolutamente nada grave sucedió en las ceremonias organizadas a lo largo y ancho de la República; ningún malhechor (solitario u organizado) nos echó a perder la fiesta… Ni siquiera la lluvia –la ‘aguadora’ por naturaleza propia-  impidió que los cientos de miles que se lo propusieron salieran a zócalos y plazas a gritar ¡Viva la Independencia! ¡Viva México! Había circulado días antes, a través de cadenas virtuales y blogs un llamado al 

“Silencio por México para darle la espalda a nuestros gobernantes, dejarlos celebrando a ellos solos las fiestas patrias… porque ellos si tienen que festejar”.

La convocatoria ésta tenía más de un sinsentido y varias falacias, entre ellas la  idea de que las fiestas patrias pertenecen a los gobernantes… implicaba que ir al Zócalo a dar El Grito (o a la plaza de que se trate… la Lerdo, por ejemplo) sería mostrar  acuerdo con ellos –los gobernantes- y con su forma de combatir la inseguridad y la pobreza. Pero las plazas de pueblos y ciudades, como cada año, estuvieron abarrotadas. El Zócalo del DF ¡no se diga... los chilangos se pintaron solos! A pesar de cualquier pesar y de las "amenazas" y de la lluvia, y, sobre todo, a pesar de que en el 2006, la mayoría de los habitantes de la capital del país ¡NO votaron por Calderón! (y en la Plaza Lerdo de Xalapa, seguro había más de una centena de quienes no votaron por Fidel). 

En este año y en otros, los mexicanos que acudimos a celebrar no lo hicimos para mostrar nuestro respaldo a los gobernantes, lo hicimos primero para  conmemorar la gesta de 1810 (celebración que nos pertenece a todos) pero también para vencer al miedo y los rumores. Con todo ello, de paso, mostramos que –aunque quizá algo se está perdiendo, en las nuevas generaciones-  en general, mantenemos la memoria histórica y podemos darle la razón a quienes,  refiriéndose a los caudillos de la Independencia, escribieron hace años:

Esos nombres han sido invocados por México siempre que se ha visto amenazada de muerte su independencia; en medio de las grandes calamidades públicas la memoria de sus primeros héroes ha fortalecido la fe de los mexicanos en los grandes destinos nacionales; y todos los años una fiesta patriótica que se celebra en el ámbito anchuroso de la república, desde las ciudades opulentas hasta los humildes caseríos... une las voluntades en una sola aspiración, acrece el fecundo amor a la patria, y mantiene vivo en los pechos de todos sus hijos el recuerdo imperecedero del 16 de septiembre de 1810(En México a Través de los Siglos/ Vicente Riva Palacio y Cols. México, 1880).