Harry
Potter
Por
María Elena Reynaldos-Estrada
Para “mis niñas” Paula Ximena y María Sol
a cinco años del estreno de “Las reliquias de la Muerte”
“Fomenta
ideas perversas… Encarna el espíritu del mal… Aviva desvaríos ocultistas… Quebranta
el espíritu cristiano… Alienta la creencia en los espíritus malignos… Es la
apología del paganismo y la brujería… En el protagonista se esconde el Espíritu
de las Tiniebla… Transforma la confianza en Dios por la sumisión al Demonio…
Justifica el uso del mal… Es una obra maestra del engaño satánico…”
Las
acusaciones del párrafo anterior las formularon tanto organizaciones religiosas
como dirigentes y oficiantes católicos, judíos y musulmanes; también maestros, directores
de escuela y asociaciones de padres de familia, alrededor del mundo, desde 1997
año de la publicación en inglés del primer tomo (la traducción en español
apareció en 1999). A las acusaciones siguieron las prohibiciones expresas de su
lectura en escuelas de nivel básico y medio en todo el planeta. Por
limitaciones de espacio no incluyo ejemplos, pero a quien le interese puede
entretenerse un buen rato en cualquier buscador de Internet. Se dará cuenta de
que está vedado no únicamente en escuelas de sociedades conservadoras, también
en algunas de países aparentemente avanzados como Suecia por ejemplo. Y como la
prohibición de libros no alcanza su verdadero carácter apoteótico hasta que las
obras se incineran en una hoguera, de eso tampoco se ha salvado Harry Potter (en
el patio de una escuela secundaria en Estados Unidos fueron quemados varios
ejemplares).
En
la otra cara que siempre tiene la moneda hay quien expresa otras opiniones. Para Lidia
Blanco, experta argentina en literatura infantil y juvenil, la autora JK
Rowling logró plasmar en sus libros las características propias de los sueños
humanos, “la intensa oposición entre Bien
y Mal, el quiebre de las leyes en general, la ausencia de límites
espacio-temporales, y la creación de seres imaginarios dotados de poderes
especiales… Leer a Harry Potter sería un poco como soñar, como vivir despierto
nuestros sueños… ahí radica el éxito de la historia del niño mago”.
Umberto
Eco también se ocupó del tema. En un artículo titulado “Harry Potter para
adultos” nos dice que “…estas historias
son, sí, historias de magos y brujos, y es natural que logren éxito, porque a
los niños siempre les han gustado las hadas, enanos, dragones y nigromantes, y
nadie ha pensado que Blanca Nieves fuera efecto de un complot de Satanás; pero
han alcanzado la fama que continúan teniendo porque su autora (no sé si por una
intención muy culta, o por un instinto prodigioso) supo poner en escena algunas
situaciones narrativas verdaderamente arquetípicas”.
En
un mundo en el que los niños ocupan la mayor parte de su tiempo libre en la
televisión, las computadoras y juguetes tipo “gameboy” alivia saber que una
historia para todas las edades, impresa en hojas de papel, ha vendido de sus siete libros (sin contar
copias pirata) más de 400 millones de ejemplares. Igual alivia imaginar que
las millones de personas que lo han comprado de verdad han leído ávidamente los
libros completos ¡conozco a muchas! y que sigue comprándose y leyéndose a pesar de las críticas negativas, los ataques,
las acusaciones, las prohibiciones y el fuego.

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