Mi experiencia como asesora
Durante casi
20 años he sido asesora de casi 50 documentos recepcionales, en las
modalidades de tesis, tesina, monografía y memoria, producto del trabajo esforzado
(las más de las veces) de todo tipo de estudiantes, al finalizar su formación
profesional en licenciaturas relacionadas con la educación y la comunicación,
en instituciones públicas y privadas. Porque lo he vivido como protagonista,
puedo dar testimonio de lo difícil y complejo que es para un
director/asesor lograr que los trabajos escritos de sus estudiantes vayan a la
revisión de los sinodales -y luego a la imprenta- sin error alguno.
Puedo dar fe
también de la ingenuidad, en la gran mayoría de los casos exenta de mala fe, de
los tesistas, ingenuidad que inicia por suponer que "su tema" es el
más original en el universo de las tesis; que su redacción es coherente y clara;
que la omisión de mayúsculas después de punto es pecata minuta, que se puede mencionar a un autor solo por su nombre de pila y, sobre todo, que no implica gravedad alguna
omitir comillas, apellido del autor y paginado en citas directas porque se les han cambiado
dos palabras (a veces una sola). Casi puedo garantizar al cien por cien que si
se sometieran sus trabajos al escrutinio comparativo de un software que
revelara índice de "copy paste" su estupor sería sincero.
Puedo dar fe
también de lo contrario, de un plagio deliberado: Fui
testigo de primera mano en el caso de una tesis que revisé en carácter de
sinodal asignado. En principio, no fue necesario utilizar ningún método para detectar la infracción ya que los estudiantes (era un trabajo colectivo) copiaron una tesis muy
interesante que yo había revisado cinco años antes, de modo que desde que
realicé la primera lectura tuve un déjà vu, para la segunda leída recordé el título del trabajo original y lo busqué
en mis archivos.
Los
elementos copiados textualmente de la tesis original (el 85%) fueron el índice, la
introducción, el planteamiento del problema, el marco teórico y el
metodológico. Los plagiarios solo se molestaron en cambiar el marco contextual
y algunos enunciados del capítulo de resultados y de la conclusión; la
lista de fuentes de consulta y referencias correspondientes también fue
plagiada por completo. En este caso no puedo hablar de ingenuidad sino de
dolo es decir "voluntad deliberada de cometer un delito a
sabiendas de su ilicitud" (RAE http://dle.rae.es/?id=E5XmK1L).
Obviamente reporté mi hallazgo a la autoridad académica, con un informe detallado de la infracción intelectual. Utilicé un software de los más de tres que pueden encontrarse gratuitos en la Internet y presenté un comparativo poniendo "cara a cara" las dos tesis. Así quedó acreditada la deshonestidad de los tesistas.
Obviamente reporté mi hallazgo a la autoridad académica, con un informe detallado de la infracción intelectual. Utilicé un software de los más de tres que pueden encontrarse gratuitos en la Internet y presenté un comparativo poniendo "cara a cara" las dos tesis. Así quedó acreditada la deshonestidad de los tesistas.
Con los hechos que he reseñado creo que estoy en posibilidad de ofrecer la opinión fundamentada que expreso en seguida:
Al menos en el ámbito académico, los plagios son de tesis a tesis, no de citas mal entrecomilladas extraídas de textos variopintos. En cuanto al reporte de la Sra. Aristegui sobre el trabajo recepcional de Enrique Peña Nieto, joven egresado de la carrera de derecho de una universidad privada (con un 28 % de citas "copiadas" sin referencias), permite suponer que se trata de un estudiante de los ingenuos, de quienes NO actúan con dolo pero si con descuido. De su asesor y sus sinodales igual puede asegurarse que revisaron con negligencia, quizá leyendo "de pasada" algún que otro párrafo, corrigiendo tal vez algunos errores ortográficos o recomendando un autor adicional para la consulta bibliográfica. Si alguien solicitara judicialmente una acción contra él, como el retiro de la cédula profesional por ejemplo, tendría que hacerse tabla rasa con todos los egresados de su generación, de la misma carrera y universidad, sometiendo a revisión sus tesis.
Mis lectores en las redes sociales son muy pocos, personas que me conocen bien y conocen mi pensar, no son los miles que confían en la opinión de la Sra. Aristegui. Ojalá ella utilizara su talento, esfuerzo e influencia pública para otros avatares, por ejemplo hacer conciencia en los maestros de la CNTE para que lean a fondo los documentos generados por la Reforma Educativa, para que dejen de creer en sus líderes, para que cumplan con la ley en beneficio de los niños y niñas que tienen meses esperando que abran las puertas de sus escuelas y sus aulas.

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