He ido perdiendo, a personas queridas: sobre todo
familia.
Primos que murieron siendo muy jóvenes, y otros no tanto. Mis dos abuelas y mis dos abuelos, con quienes pude convivir hasta mi adolescencia y juventud porque se fueron después de entrar a la vejez. Se han
ido también para siempre mi padre y luego mi madre; mi único hermano varón;
todos los hermanos de mi papá y los hermanos varones de mi madre... y más.
Después de cada una de esas pérdidas, me ha parecido que la existencia se detenía un momento y en algunos casos (como cuando murió mi mamá) me
sentí como en cámara lenta durante mucho tiempo.
Sin embargo, paralelamente a esa sensación de vació que se
siente en el alma, llega también desde dentro un impulso que empuja a seguir con la vida: atender a la familia, ir a
trabajar... cumplir con las amistades... incluso celebrar acontecimientos,
cumpleaños y logros de las hijas... jugar... escuchar música, ir al cine,...
reír... sabiendo que todo ello fortalece, para lo que sigue.
Si así he vivido al morir "mi gente" (alguna después de enfermedades dolorosas y largas agonías) ¿POR QUÉ NO HE DE SEGUIR ADELANTE HOY... ? ¿por qué no he de alegrarme mirando a un grupo de jarochos zapatear La Bamba... conmoverme con el ritual de Los Voladores... entusiasmarme con una competencia deportiva... por qué no habría de seguir la vida... ?
*Comentarios a marielenare@gmail.com

