Recordando a Colón
María Elena Reynaldos-Estrada
(Publicado originalmente en mi columna de opinión El Pensadero del semanario xalapeño“Punto y Aparte” en octubre 10 de 2006)
Tengo la triste impresión de que a partir de 1992 el prestigio de Cristóbal Colón decayó bastante en “este lado” del Atlántico o… cuando menos en México. Entonces se recordó, más en Europa que por estas tierras, los “500 años del Encuentro de Dos Culturas”.
Prácticamente hasta esa fecha los libros de Historia Universal consignaban al navegante genovés (patrocinado por los Reyes Católicos de España) como “descubridor de América”, pero alrededor de un año antes de las conmemoraciones del V centenario que se prepararon precisamente en España, en el marco de los Juegos Olímpicos de Barcelona, se reavivó en todo tipo de foros la antigua polémica alrededor de una afirmación categórica: no hubo tal “descubrimiento”, ni siquiera un “encuentro”.
Desde finales de la década de los 50’s (del siglo pasado) en su obra “La Invención de América” el historiador mexicano Edmundo O’Gorman propuso la tesis de que al “nombrar” a nuestro continente los europeos lo que hicieron fue “inventar” una realidad… para ellos mismos. Después Leopoldo Zea en su ensayo “América en la Historia” calificó al hecho como un “encubrimiento” pues al tratarse de un fenómeno de colonización, lo que sucedió realmente fue que las culturas originarias, florecientes (sobre todo de México “para abajo”) vieron postergado su desarrollo, para siempre y en todos los sentidos, particularmente en el espiritual.
Todas estas reflexiones se desempolvaron, y generaron muchas más en el mismo tono, de tal forma que para el 12 de octubre de 1992 ya no había debate, solo la afirmación social casi unánime de que no había ningún motivo para hacer fiestas o celebrar… ni siquiera “conmemorar”.
No tengo ningún testimonio al respecto, pero dudo de que, “en estos tiempos”, en las ceremonias cívicas que se llevan a cabo los lunes en las explanadas de las escuelas primarias en nuestro país, se presente un número especial de homenaje a la hazaña de Cristóbal Colón y sus “intrépidos marinos”. Quizá no pase de una mención en la lista de efemérides de la semana.
Sin embargo, a pesar del controvertido significado de los hechos, no puede negarse que los viajes de Colón cambiaron el concepto universal sobre “La Tierra”, sus culturas incluídas en ellas: tradiciones, lenguas, credos, formas de gobierno ¡y más!
Habría que reconocer también el carácter osado del navegante que le permitió vencer todos los miedos de su época respecto a la navegación por el Atlántico… En lo personal, me he sentido siempre atraída por su biografía, y hace años en un intento como éste por recordarlo (más allá de las debilidades humanas que también mostró) inspirada por Nervo, escribí una reflexión en la que afirmaba “Si Colón viviera hoy ¡Sería astronauta!”
El fragmento inicial de “El Gran Viaje” de Amado Nervo dice así:
¿Quién será, en un futuro no lejano,
el Cristóbal Colón de algún planeta?
¿Quién logrará, con máquina potente,
sondear el océano del éter,
y llevarnos de la mano
allí donde llegaran solamente
los osados ensueños del poeta?
¿Quién será, en un futuro no lejano,
el Cristóbal Colón de algún planeta?
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